El impacto de la rizósfera en los cultivos y cómo recuperarla.

xblog
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Un suelo vivo es un suelo sano que se desarrolla en forma normal permitiendo la coexisten de más de 1000 organismos por metro cuadrado, convirtiéndose en una riqueza de biodiversidad para la agricultura y para la vida. La principal preocupación es la degradación del suelo y la implicancia de este fenómeno en la agricultura, ante la demanda de alimentación de la sobre población que se estima para el año 2050, y los efectos de la sequía y la desertificación en zonas agrícolas.

Un seminario sobre innovación frutícola organizado por la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la PUC, junto al Gobierno Regional de O’Higgins, convocó a importantes representantes de la industria que dieron su mirada sobre los desafíos innovadores que presenta este motor de la economía. Christian Abud, reconocido empresario de la fruticultura nacional, aseveró que “los procesos productivos de la fruticultura deben poner en primer lugar la innovación permanente”.

En su exposición enfatizó sobre la gestión de riego y la necesaria innovación para optimizar lo que denominó “por lejos la labor cultural más importante y que requiere de tecnologías de apoyo y soporte que generen información confiable” y profundizó sobre la importancia de la rizósfera.

¿Qué es la rizósfera?

Es la capa cercana a las raíces donde la interacción de microorganismos produce un ecosistema perfecto, esencial para el cerebro de la planta, precisó Christian Abud.

Con el tiempo, las tradicionales prácticas agrícolas han degradado la rizósfera mermando esenciales funciones beneficiosas para el crecimiento sano y rápido de las plantas.

  • Degrada los compuestos orgánicos transformándolos en nutrientes naturales.
  • Mejora las propiedades físicas y químicas del suelo como el pH, presencia de minerales y capacidad de drenaje, entre otras.
  • Produce bioestimulantes y fitohormonas a nivel celular, impactando favorablemente en el crecimiento vegetativo.
  • Controla plagas y enfermedades. Disminuye la carga de patógenos de importancia sanitaria.

¿Cómo se recupera la rizósfera?

Lo primero es observar más las raíces y entenderlas mejor. La rizósfera es potencialmente el mejor agente productivo de las plantas y su recuperación permite tener raíces abundantes, sanas y más eficientes que impactan en la calidad y condición de la fruta.

Un ensayo experimental realizado en el marco del proyecto Campo Inteligente que dirige el experto en riego, doctor Carlos Zúñiga Espinoza, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA La Cruz, con el apoyo técnico del Ingeniero Agrónomo Jaime Otárola de INIA Rayentué, ha evidenciado que la aplicación de nanoburbujas, vía riego, mejora la condición del suelo. “Sabemos que los niveles insuficientes de oxígeno en la zona de la raíz limitan la absorción de nutrientes y puede ser un factor limitante en la productividad. La tecnología de nanoburbujas es bastante amigable y tiene un potencial tecnológico y económico en la cadena productiva de un frutal” sostuvo el investigador.

Las nanoburbujas son partículas de gas extremadamente pequeñas capaces de concentrar altos niveles de oxígeno, mejorando la calidad del agua de riego para la agricultura. Kapicua representante de Moelear para América Latina dispone de esta tecnología para ser aplicada a nivel de pilotos y proyectos de mayor envergadura que impactan en la productividad, sustentabilidad y eficiencia de la actividad agrícola.